26/07/2010
La capital: Mauri por qué no te tomás una licencia
Para Macri la continuidad de su gobierno y su posibilidad de ser presidente, para nosotros, una importante batalla contra el modelo neoliberal para contribuir a enterrarlo para siempre en nuestro país junto a sus candidatos.
Con la confirmación del procesamiento de Macri quedó demostrado, como tantas veces denunciamos distintas organizaciones sociales y políticas de la ciudad, que éste, más que un gobierno, es una asociación ilícita. Un rejunte de empresarios, tecnócratas, reciclados de la política tradicional y resabios de la dictadura militar al que no le tembló en puño en hacer de la represión un programa de gobierno. Tempranamente destinaron importantes recursos de la ciudad a la construcción de la nueva policía, poniendo al frente de ella a Jorge Fino Palacios, batalla que oportunamente y con el apoyo de miles de porteños, les ganamos. Seguidamente intentaron dotar a esa policía de armas eléctricas, ilegales en muchísimos países, destinadas a descargar shocks eléctricos sobre las personas, otra pelea que se dio y que por ahora les ganamos. En el mismo sentido la creación de la UCEP constituyo la puesta en marcha de grupos de tareas dedicados a la eliminación de la gente en situación de calle. Y por si fuera poco hasta se dedicaron a legislar en contra de los cadetes en moto, de los trapitos y limpia vidrios. Mientras tanto se redujo la planta de trabajadores del Estado, se achicó el presupuesto para salud y se intento despedir 1000 médicos, se intento avanzar con el cierre del Hospital Borda y Moyano, se detuvieron todas las obras de infraestructura en las escuelas, se cerraron áreas estratégicas de intervención estatal (como género y juventud), por no ahondar en el inexistente terreno de las políticas sociales nunca abordadas por el macrismo y de profunda vigencia y evidencia en esta ciudad: entre otras la pobreza y la falta de viviendas.
Todo este aparato represivo, preocupación central del Macrismo, está en función de “apalear” las consecuencias de este achicamiento del estado por un lado y la de “acallar” a toda oposición que se manifieste en contra de este programa de gobierno para pocos o se interponga en sus negocios. Porque eso si que ha hecho mucho este gobierno, negocios: turbias licitaciones, grandes proyectos inmobiliarios y sobrefacturaciones insólitas son ya una marca registrada PRO.
La de las escuchas ilegales fue el colmo de un “Equipo”, como le gusta decir a Macri, que se siente impune ante la ley. Dedicarse a escuchar a opositores, empresarios, familiares, etc. Toda una estructura de espionaje anclada en la ciudad al servicio de los intereses económicos de Mauri & CO.
Pero como desde el primer momento, Macri fue tropezando con piedras en el camino: los estudiantes universitarios a quienes quiso arrebatar sus lugares de practica en los hospitales públicos para entregarlos a las universidades privadas a cambio de regalías para a ciudad; los docentes a quienes no quiso aumentarles el suelo y amenazo de echarlos si hacían paro; los médicos a quienes se los intento echar como si sobraran en una ciudad con el sistema de salud colapsado; los estudiantes secundarios a quienes se los sigue chamuyando mientras no hay gas en las escuelas, mientras se achica el número de becas o se les quita espacios de recreación y deporte para venderlos a la Corporación Puerto Madero; los desocupados que siguen peleando para dejar de ser invisibles en esta ciudad y recibir alguna respuesta; la justicia porteña a la que Macri maltrata, amenaza y acusa cuando lo ponen en la mira; los empleados estatales aquellos que casi fueron despedidos, los que luchan contra la precarización laboral del gobierno de la ciudad; los organismo de Derechos Humanos saliendo a escrachar a cada funcionario macrista vinculado a la dictadura. Entre todos fuimos dando varios golpes certeros, fuimos logrando varios retrocesos del PRO, acompañados por el conjunto de la sociedad que ya no adhiere a las políticas de los 90, que ya no ve como salida para este país el modelo neoliberal. Que repudia la ausencia del estado, la represión, la persecución política, la corrupción, el negocio, la impunidad.
Macri que quiso saltar desde el trampolín de la ciudad a su candidatura a presidente mostrándose como algo nuevo y distinto, dejo cada vez en más clara evidencia que no solo es parte de lo viejo, es lo peor de aquello.
El caso de las escuchas es el costado más burdo de un proyecto de gobierno hasta acá cuestionado por amplios sectores de la oposición y cada vez mas desgastado en amplios sectores de la sociedad.
Hace apenas dos días el macrismo zafaba del Juicio Político, de la licencia y retrasaba la creación de la comisión investigadora. Hoy, en otras de sus torpes y desesperadas maniobras, se pinta la cara y dice que se someterá a todas las instancias antes mencionadas de manera transparente. Desde sur creemos que Macri debería tomarse una licencia mientras se comprueba su responsabilidad al frente de esta asociación ilícita. Pero mientras tanto, este va a ser el escario de las próximas semanas, donde se dirimirá una batalla importante: Para Macri la continuidad de su gobierno y su posibilidad de ser presidente, para nosotros, una importante batalla contra el modelo neoliberal para contribuir a enterrarlo para siempre en nuestro país junto a sus candidatos.
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