Universidades
09/03/2010
Feliz día Mujeres
 
 

Llegó el ocho de marzo conmemorandose el día internacional de los derechos de la mujer. Creo que es ser demasiado mezquino que solo marquemos una fecha del calendario y lavemos nuestras culpas en un día. ¿Porqué culpas? Porque somos responsables del sometimiento histórico hacia la mujer. Y esas pesadas marcas que la historia nos deja no se borraran nunca si nosotros, los varones, no nos proponemos un profundo cambio dentro de nuestras cabezas.

Es difícil, por supuesto, porque el mismo sistema que nos rodea tiene una raigambre machista muy profunda. No solo en Argentina, ni en el resto de Occidente sino que es un mal mundial. Tapas de revistas con mujeres casi desnudas, promotoras con escote, y muchas otras imágenes creadas por el capitalismo para vender sus productos. Como si esas mujeres simplemente fueran un volante de publicidad y olvidarnos que son personas. Nosotros tampoco ofrecemos mucha resistencia. ¿O acaso no es así? Pensamos que son un pedazo de carne, (bueno, tal vez no todos pero muchos si) pensamos que son un adorno, un almanaque donde sus figuras decoran el taller mecánico de turno. Pero si solo es difícil, como mencione anteriormente, quiere decir que no es imposible, porque toda actitud social, toda realidad, es transformable.

Creo que a muchos les haría falta un baño de realidad y enfrentarla. Porque son miles las víctimas de la trata de personas, también son miles las madres solteras que tienen el valor de hacer lo que miles de padres cobardes no hacen. O peor, padres cobardes que se quedan con ellas para golpearlas. También son miles las mujeres que mueren en quirófanos clandestinos intentando hacer un aborto. Abundan las personas mediocres que piensan que siendo ilegal se va a impedir que las mujeres pongan en riesgo su vida practicando un aborto. El Estado debería garantizar la vida de todos y todas. Para ello es quizás imprescindible legalizar el aborto. Porque al cabo de todo son ellas las que tienen el derecho sobre su cuerpo.

Éste quizás es el punto de inflexión que determinó el sometimiento de la mujer. Porque son ellas las que tienen la responsabilidad de traernos a todos al mundo. Son ellas quienes tienen el dominio sobre la población humana. Ellos regulan la demografía del mundo (citemos un ejemplo, en el caso de que haya que repoblar el planeta, cinco mujeres y un varón podrán tener cinco hijos en nueve meses, pero cinco varones y una mujer solo podrán traer uno) y es por eso que los varones, o mejor dicho, los machos, los que se creen todopoderosos, iniciaron la costumbre del sometimiento hacia la mujer. Ahora bien, de nuestros antepasados, ¿cuál sería el hombre que en su sano juicio (o al menos, el que le fue impreso por el sentido común de esa época) dejaría en manos de las mujeres la capacidad de regular la población? Ninguno, pues hubiese sido tan grave como dejarla ser guerrera o cazadora (es decir, que tomen el monopolio de la fuerza). Pero sería un error culpar a nuestros antepasados pues es la nuestra, la generación que tiene las herramientas para erradicar esa "costumbre".

Lo peor de todo es que el llamado periodo de liberación femenina, que se inició allá por los setenta para incluirlas al mercado laboral no sucedió por un reconocimiento masculino hacia la igualdad entre ambos sexos (el varón se sigue sintiendo superior, amparado en su fuerza física) sino que tuvo el objetivo de ampliar el ejercito de reserva y poder explotar a un grado superior a la mujer (a la mujer le terminan dando los peores trabajos y los peores salarios en relación al hombre). También sirvió como un efecto para descomprimir un poco el conflicto sin darles casi nada y dejar a muchas mujeres ciegas, sin pensar en que deben seguir luchando por sus derechos, porque lo que han obtenido es poco y nada.

Hay miles de injusticias mas. Eran muchas las mujeres que no podían votar en nuestro país hasta que durante el gobierno de Perón se otorgó el sufragio femenino. Y son muchas las mujeres que no tienen derecho a entrar en las universidades de Medio Oriente. Tampoco olvidemos las miles y miles de mujeres asesinadas durante la caza de brujas (eran culpables de provocar a los hombres) o a Juana de Arco, incinerada en la hoguera. Otra Juana, la coronela Azurduy, heroína en la lucha por la independencia, tan ignorada a veces por esa historia oficial (escrita por hombres) que recuerda tanto a sus próceres hombres pero hace oídos sordos a sus mujeres. Quizás por eso es que los seis billetes de la moneda nacional tengan caras masculinas olvidando todos los rostros femeninos que lucharon por la patria argentina.

Creo que deje una síntesis, bastante breve, de todo a lo que ha sido postergada y sometida la mujer. Por eso nosotros, tenemos que cambiar. Por ellas. Ellas son quienes nos dan la vida, nos alimentan, nos cuidan, nos quieren a pesar de todo y nos van a proteger siempre, sin traicionarnos, a pesar de que la historia demuestre cuanto las hemos defraudado. No solo tenemos que lograr que se llegue y se consolide un verdadero estado de igualdad de oportunidades y condición de vida (es decir, una auténtica igualdad de género) sino que también debemos convertirnos en sus soldados, sus guerrilleros, protegerlas con todas nuestras fuerzas porque son ellas las verdaderas dueñas de este mundo.

¡Feliz Día! Y que su lucha no sea solo los ocho de marzo sino que se convierta en una constante ofensiva que recupere y consolide todos los derechos de la mujer.
Por Christian Crivelli

Utiliza los tags generadados dentro de tu comentario.

Comentarios

Autor: Flor

Fecha: 09-04-2010 02:30:05

Mensaje: Que hermoso lo que escribiste, me gustó mucho. Gracias Christian =)